lunes, febrero 20, 2023

Ninfa y Ángel (Capítulo siete)

La mañana era fresca y las aves revoloteaban en el manzano de Ninfa, atraídos por sus frutos de gran colorido. Una de ellas tenía gran curiosidad por unas hojas amontonadas que estaban sobre las ramas. Tremenda sorpresa se dio el ave cuando al retirar un par de hojas del montón se encontró con el rostro etéreo de Ninfa, quien descansaba plácidamente después de pasar un buen rato en vela la noche anterior. 

Dando un gran bostezo, hizo que el ave saliera inmediatamente volando del lugar, y junto con ella todas las demás que le acompañaban. Ninfa se incorporó un poco adormilada, pero el calor de los rayos del sol que se colaban entre las hojas de las ramas hicieron que tomara conciencia inmediatamente. 

A Ninfa le gustaba alimentarse con los frutos de su manzano aunque también apetecía de otros frutos, como los duraznos, moras y mangos. Después de dar unas mordiditas a una manzana se retiró y se dirigió al lago donde por lo general se refrescaba. Al llegar se sintió feliz al poder sumergir sus manos en el agua y llevarla a su cara para limpiarla. 

Al ver su reflejo en el agua, su semblante cambió, escuchó nuevamente a la voz interna, la voz del mentiroso que le decía que no era tan bella como creía y que no era digna en absoluto de disfrutar su vida. La voz interna la señalaba tanto que Ninfa sentía vergüenza de ella misma y mejor se alejó de su reflejo, pero no así de su voz interna que la seguía por todos lados... 

Ángel transformado en Elfo yacía tumbado sobre unas rocas junto al árbol hueco donde había llorado la noche anterior. El viento hacía un sonido agradable cuando pasaba entre los árboles invitándolo a levantarse para reiniciar la búsqueda de Ninfa. Tambaleándose por andar aturdido por el sueño se encaminó nuevamente al lugar donde los seres etéreos acudían a escuchar música, pero se encontró con la sorpresa de que estaba vacío, no había nadie. Dando un suspiro gritó: 

- ¡¡¡Ashtarooooooooooo!!!, ¡¡¡Ashtarooooooooooooooooo!!! 

Su eco era lo único que escuchó, y sintió que debía ir cuesta arriba para encontrar a Ninfa, sentía que debía empezar de cero nuevamente... y los latidos de su corazón se agolpaban en su pecho. Un movimiento en los arbustos le hizo voltear bruscamente. Se acercó lentamente y observó como algo corría hasta detrás de un gran hongo. Con cuidado extendió las manos y murmurando unas palabras fue capaz de abrir en dos al pasto crecido que obstaculizaba el paso hacia el hongo. Se asomó y su sorpresa fue enorme... (Continuará)

1 comentario:

Anónimo dijo...

¡¡¡¡Guauuuuuuu!!!!
Es bueno saber que traes en ese grandioso cerebro creativo, y que conste que no te estoy analizando, simplemente me has dejado realmente sorprendida.
Arañita